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miércoles, 4 de julio de 2012

II- El goce en la psicosis: la problemática de la voz


La carga de goce del significante en lo real que invade al sujeto en la alucinación es tal que no es posible una atribución subjetiva ni la inserción en la cadena significante. Es rechazada en lo real y atribuida al Otro. Seguimos trabajando sobre el marrana que Lacan nos presenta.

Se trata de un significante fuera de la cadena que es a la vez es una voz que aparece como voz de Otro. La voz es la parte de la cadena significante imposible de asumir por el sujeto como yo. Las alucinaciones siempre son de imposible incorporación al yo, se atribuyen entonces al Otro.

El goce es lo que no se integra a la cadena significante y eso aparece como un goce otro. Si se integrara, habría posibilidad de subjetivación y entonces estructuralmente hablaríamos de neurosis.
La voz viene al lugar de lo que no puede ser dicho, el goce es deslocalizado porque se manifiesta como injuria, no puede decirse, solo oírse por la alucinación. Eso que aparece en lo real es goce pero dirigido al sujeto.

Se hace difícil definir lo que la voz es, quizás podemos rodearla por lo que no es. ¿Qué no es la voz? Lo que no es: no es la palabra, no es nada de la entonación, no es el énfasis, no es nada del hacer, no es un fenómeno que corresponda a lo sensorial ni a lo sensitivo, no es un fonema, no es sonora.
Si no es nada de esto ¿Qué es?
Para poder situar la voz, conviene considerarla como algo inmaterial, esta en la cadena, es una dimensión presente en la cadena significante que en la psicosis aparece en la cadena rota. La particularidad de la voz es una atribución subjetiva, asigna el lugar al sujeto. Es por eso que toda cadena significante presenta múltiples voces y es equivalente a la enunciación (en la neurosis).

En la psicosis la voz aparece por fuera de la cadena, marrana es un fantasma de despedazamiento corporal que no puede ser dicho. Aparece en la cadena rota con al menos 4 rasgos
1-Esa cadena rota es voz, es el objeto deducible lógicamente.
2-Es identificación a una cadena rota
3-Ese es el goce, ahí se localiza. El goce se reconoce en la dimensión injuriante de la alucinación, pero no puede decir bien de esa voz y surge la angustia psicótica, porque no hay con que hacer frente a lo que viene de lo real. No toda cadena rota se manifiesta en la voz, pensemos la esquizofrenia. Marrana es un S1 solo que no puede encadenarse y por tanto articularse a subjetividad alguna. Es injuriante por la carga de goce que tiene, aparece esa y no otra palabra. Sabido, las palabras funcionan como cosa. En Schreber, cuando el admite ser una mujer cambia toda su relación con el goce, que deja de ser injuriante. Son las transformaciones del goce.
4-Es un significante solo que no llama a otro significante, no tiene capacidad de representación

Cerramos estas líneas volviendo al principio. Ubicar el goce es esencial ¿Cómo identificar el goce? algunas características:
· Es deslocalizado
· Es amorfo
· No tiene función de detención
· Se mueve
· Concierne al ser del sujeto, no al objeto
· Concierne al cuerpo (propio, y a los objetos no extraídos) la satisfacción se encuentra en objetos que no son exteriores.
· Esta por fuera de la ley de la cadena significante
· Se manifiesta en objetos que son invasores
· Se manifiesta como algo enigmático, loco, que puede aparecer en los órganos del cuerpo.
· Esta por fuera de lo simbólico, es goce articulado a lo imaginario (en la paranoia) y a lo real (en la esquizofrenia)

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